CULTURA Y SOCIEDAD

​A manera de epílogo…
La situación  de violencia sexual vivenciada por innumerables niñas, jóvenes y mujeres,  durante el conflicto armado en Colombia, sólo puede compararse con una escalofriante película de terror en la cual inclementes villanos atacan a indefensas evas y princesas, en un país en donde todo el colegiado patriarcal  que le dirige también hace parte de una u otra forma, de manera clandestina, de la misma escuela de los atroces villanos.
Y entonces, evocando las palabras del Chapulín Colorado  “Oh! Y ahora ¿quién podrá defendernos?”

VILLANOS ATACANDO A PRINCESAS
Por:

​La violencia sexual, desde tiempos remotos, de acuerdo con datos e informes de distintos organismos no gubernamentales, ha sido utilizada como arma de guerra por los actores que intervienen en el seno de sus conflictos  y Colombia, al igual que cualquier país que sufre una guerra, ha afrontado este tipo de vulneración de los Derechos Humanos de sus ciudadanos, en especial del género femenino.
Esta deleznable y espeluznante práctica, que, a manera de una leyenda de terror, de la que sólo se habla en silencio, como no queriendo hacerlo en voz alta, por temor y  miedo, sólo ha quedado en la memoria de sus víctimas, que, lejos de encontrar una escapatoria a tan escalofriante suceso, se hayan sumergidas en un inevitable trauma de recuerdos que carcomen poco a poco y de manera silenciosa sus “invivibles” vidas.
Y es que en Colombia,  como en todos los escenarios de cruentos conflictos bélicos, la violencia sexual como práctica sistemática de guerra, ha tenido lugar, sin que se tengan cifras reales o exactas del número de sus víctimas. Esta falta de precisión en las investigaciones se debe quizás a que muchas de las mujeres afectadas no denuncian por temor a crueles y letales represalias de parte de sus victimarios, en tanto que otras son asesinadas, y han salido a la luz pública gracias a los susurros de quienes fueron, de una u otra manera, testigos vivenciales de los hechos. No ha sido posible, pues, obtener datos concretos,  reales y verificables que permitan el conocimiento verdadero de tales sucesos.
Se teme que estos escalofriantes como reales  hechos,  al no contarse, para su conocimiento, con más fuentes que los relatos orales, queden como un imaginario colectivo, en donde se crea, a manera de leyenda de horror, que nunca acontecieron, que sólo fueron productos de la imaginación de los pueblos, y se conviertan en una historia de ficción, como lo son las leyendas de los vampiros.
La vulneración continuada de los derechos de las mujeres ha demostrado que, en guerras y situaciones de conflicto, el uso de la violencia sexual es un método de terror que se enquista en la sociedad y se reproduce en la cultura de los territorios que la sufren.
Esta vulneración de los derechos humanos de nuestras mujeres, y de nuestros niños y niñas, tiene efectos psicológicos en las víctimas y en la sociedad que, de forma pasiva, permite que ocurran. De esta manera, las víctimas de tan condenables prácticas vuelven a ser víctimas, en primera instancia, por la falta de atención de las autoridades y, después, por la falta de atención médica y psicológica.
Hasta que no se acepte que existen feminicidios, no se crearán mecanismos legales y civiles para impedir que, como sociedad, sigamos matando a nuestras mujeres con nuestro silencio.
Consecuentemente con lo anterior, el 29 de septiembre de 2009 la  Organización Internacional de  Promoción del Desarrollo y Lucha contra la Hambruna Oxfam ( Oxford Commitee for Famine Relief )  presenta un informe acerca de la situación de la violencia sexual contra las mujeres como arma de guerra en el conflicto armado en Colombia. En él  expone una aterradora realidad: la violencia sexual es empleada como arma de guerra por todos los grupos armados que participan en el conflicto. (OXFAM, 2009).  El objetivo, según  esta organización,  consiste en sembrar el terror en las comunidades usando a las mujeres para conseguir sus fines militares.

De acuerdo con el informe, el uso de esta clase de violencia, lejos de ser esporádico, se ha convertido en una práctica sistemática y generalizada que ha pasado a formar parte integral del conflicto armado, pero a pesar de ello, la impunidad que reina en el país frente a este delito ha convertido a la mujer colombiana en víctima oculta del conflicto. Pero, ¿qué ha generado que esta aberrante  práctica sea utilizada por los distintos actores del conflicto?

 
EDICIÓN ACTUAL
PROG. CULTURAL

Tertuliarte, tertulias culturales

Cine, arte que marca conductas

Fecha: 21/10/2011

EXPOSICION MUSEO DE ARTE ,claustro san juan nepomuceno

muestra artística “Com-Posición” de Wilberto Echeverría

Fecha: 20/10/2011

Obra de Teatro en el hemiciclo Cultural el Helado de leche

El Oido de Dios todo lo ve, Departamento de artes Universidaddel Valle

Fecha: 19/10/2011
AGENDA
  • Css Template Preview
  • Css Template Preview
  • Css Template Preview
  • Css Template Preview
  • Css Template Preview